EL VERBO EN TUS LABIOS

EL VERBO EN TUS LABIOS

En la lejanía que nos separa,
en el abismo que se interpone entre nosotros,
palabras de deseo cruzan ese espacio
que forma una frontera invisible entre nuestros cuerpos.


Soy el verbo en tus labios
cada vez que lees mis misivas,
soy el deseo entre tus piernas
cada vez que me evocas,
soy la necesidad más acuciante
en tu pecho,
soy la sensación electrizante
que eriza el pezón en tus senos.

Te evoco,
siendo el verbo en tus labios,
para hacerme carne,
quedando en un lugar indeterminado
a una hora no fijada en nuestros sueños
 para encontrarnos
en un mundo vasto e infinito
que se rinde a nuestros deseos,
en un espacio intangible
en el que el tiempo no nos afecta,
en el que el sueño nos desvela
y el cansancio no nos rinde.

Nos miramos directamente a los ojos,
entrelazamos nuestras manos en este momento,
con el deseo a flor de piel,
y nos lo decimos todo
sin decir ni una palabra,
con los labios trémulos de emoción
y brillantes del ansia
de que nuestras carnes
sacien nuestra hambre,
de que nuestros flujos
apaguen la interminable sed
de nuestras gargantas.



Y llega ese momento
en que nuestros labios se juntan
para sellar nuestro deseo,
formando un único cuerpo,
cargado de emociones,
dispuesto a darlo todo
y a saciarse de sí mismo,
dos mitades que forman un uno perfecto
en esta fusión intangible de nuestros tejidos.

Y te beso,
y busco el verbo en tus labios,
esa palabra ignota
que define este sentimiento,
esta sensación que me atraviesa
como una lanza de diamante al rojo vivo,
pero que me embriaga
como el humo del tabaco por primera vez,
como un vaso de licor ardiente por mi garganta.

Me haces sentir
que me elevo sobre el bien y el mal,
más allá de los límites
que cualquier mente humana pudiera soñar,
y siento que me elevo
con la fuerza de un titán,
palpitante y húmedo,
deseando penetrar entre tus piernas,
hundirme en ti
con la fuerza de un coloso
y sentir que me recubres de tu esencia,
que me lubricas
para que encaje perfectamente en tu interior,
efectuando la intensa combustión de nuestras pasiones
a cada embestida que culmino en tu cuerpo,
a cada gemido que escapa de tu garganta,
a cada súplica que te robo de los labios con mis besos.


Lamo tus pechos con ansia voraz,
como un niño mamón
que busca saciarte de tu materia prima,
buscando los matices
del sabor de un manjar exquisito,
turgente,
que mis labios no dejan de succionar,
que mis dientes mordisquean ansiosos
sus pezones,
apurando con la punta de la lengua
el dulce que son tus areolas.

Busco tu espalda
para sentir tus duras nalgas contra mí
mientras mi verga resbala en tu interior,
con tu clítoris masajeando el canal de mi falo
morbosa y sensualmente,
mientras dejas escapar
el verbo que escondes en tus labios,
y me pides más,
y desatas mi locura,
besándote y embistiéndote,
mordiéndote y apretándote contra mí,
sujetando tus pechos con fuerza entre mis dedos,
no queriendo dejarte escapar,
no queriendo que pase este momento.


Sube el placer con fuerza por mi interior,
imparable como un volcán,
estrujando mi escroto con mano de diosa,
haciendo que mi miembro se estremezca titilante,
con el suave flujo inicial de mi esperma
derramándose en tu vulva,
atrapado entre los carnosos pliegos que me envuelven,
cálidos y húmedos,
no dejándome escapar de ti.

Y no quiero alejarme
de tu carne,
no quiero dejar de ser
el verbo en tus labios.

El estallido me hace rugir y jadear en tu oreja,
llover mi sudor en tu piel,
mientras te agitas contra mi cuerpo
como la serpiente del pecado original,
apurando mi placer
y el tuyo propio,
haciendo que mi semilla
se extienda en tu interior,
anegando tu fruta madura
de mi blanca marca.


Y, sin poderlo remediar,
esclavo de tu placer,
me postro ante ti,
para beber de tus labios,
rezar en tu templo del placer,
y vaciar la copa llena del elixir del flujo de tu fuente
y de la blanca y espesa espuma de mi canal
en mi boca y tragarlo,
arrancarte espasmo y gritos y súplicas
que son el colofón perfecto
de nuestra conjunción extática,
como astros en el firmamento.

Permanecemos en esa nebulosa del placer,
en ese firmamento del éxtasis
hasta que nos toca despertar y separarnos,
y volver a soñarnos,
separados por un mundo,
a orillas de un mar de deseo
en el que te imagino
para volver a convertirme
en el verbo en tus labios.

Sade - Every Word




© Copyright 2014 Javier LOBO

5 comentarios:

Mary Ann dijo...

Impresionante. Leer semejante deseo, imaginar tal momento, entrar en tu sueño... es inmenso. Me gustó mucho tu poema. Pero además, me hizo sentirme parte de él.
Disculpa mi osadía y gracias por compartirlo. Besos.

Pedro Montoro dijo...

me perdi en el sueño

Beato falso Blog en español and also in English dijo...

Sigo con el verbo entre los labios, Xavier ¿A qué esperas para robármelo? ¿O es lo que pretendes, dejarlo allí, quemándome el deseo? Sí, es eso, lo veo en nuestra última imagen. Y, sabes, me la llevo puesta en un día lluvioso en el que la humedad es la protagonista y los truenos tu virilidad. ¿Te das cuenta de lo que me provocan tus palabras? ¿Es eso lo que deseabas? Pues lo has conseguido. Petons

jose carlos sanchez montero dijo...

muy visual, impactante en el significado, y gráficos significantes. Recreo en el placer y en la insaciable búsqueda del mismo en todas y cada una de las acciones. Enhorabuena!

~KimMi~ dijo...

¡WoW!

 

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