NATURALEZA I

NATURALEZA SALVAJE

Naturaleza salvaje y libre,
la que corre por nuestras venas,
a cada latido,
a cada inhalación,
disfrutando de un paraje remoto y perdido,
donde los colores se funden con la luz
para confundir al entendimiento.


No huelo las flores,
no me acaricia la esencia de la tierra húmeda,
no me recorre la brisa
que juega al escondite entre las ramas del follaje,
ni me canta una nana al oído
el susurro de las hojas
en las copas de los árboles
mecidas por el suave viento
de este apartado pedazo de mundo.

Nos perdemos del universo,
para crear nuestro mundo paralelo,
mientras son tus miradas
las que se convierten en el sol de mis amaneceres
y las estrellas que alumbran mi cielo nocturno,
son tus sonrisas las que me estremecen,
es el tacto de tu piel el que eriza la mía,
es tu proximidad la que desata al titán
que oculto en mi entrepierna,
Sísifo pugnando por escapar de su condena
empujando la roca en que la cremallera se ha convertido.

Llegamos al espejo del cielo,
el ojo de la Tierra,
lleno de lágrimas de agua pura,
con la sinfonía de fondo
de una cascada rugiendo al derramarse,
formando espuma blanca sobre su superficie.

Mi deseo es ser tu cascada,
mi anhelo es derramarme dentro de ti.


Nos desnudamos despacio,
el uno frente al otro,
los dos lados de una misma moneda,
la ilusión de una imagen
sobre un espejo visto de perfil,
mostrándote la dureza de mi carne de Eros,
palpitante ante tus asombrados ojos,
mientras la espuma de Venus brilla entre tus muslos
y tus pezones erectos cortan el aire con rebeldía.

Temblando por la emoción,
riendo como los niños nerviosos que somos,
corremos hasta zambullirnos en el cristal líquido
que nos ofrece la Naturaleza,
sintiendo el mordisco del frío
y el sabor puro del líquido elemento
penetrando en nuestras bocas.


Te veo como una ilusión,
con la mirada enturbiada por el agua,
convertida en una ondina ante mis ojos,
mi sirena propia,
jugueteando con las aguas,
ondulando tu cuerpo en exquisitos movimientos
con los que te acercas a mí.

Te toco la piel,
suave y resbaladiza,
con mano trémula,
no por el frío que no siento,
no porque me falte el aire,
sino porque me consume un deseo voraz por ti,
un ansia por tu carne
que solamente nuetra conjunción sexual me podrá aliviar.

Me resbalo por ti,
sintiendo erizados cada poro,
cada milímetro de tu piel,
la dureza de tu vientre,
la suavidad del sexo desnudo,
los labios de tu vulva palpitando sobre mi dedo...

Eres mi momento,
eres mi meta...

Mi falo te busca como un depredador,
rompiendo las capas de agua que nos separan
hasta que encuentran tus labios,
hasta que su ciclópea cabeza púrpura
recibe el beso que se oculta entre tus piernas,
y se adentra en un mundo donde sólo hay calor,
en el que cada roce,
cada instante,
es un derroche de placer.

Rompemos el techo del mundo,
cruzamos en cielo,
mientras me envuelves con tus piernas
y embisto como un mar furioso
contra las costas de tu sexo,
jadeando de éxtasis,
mirándonos fijamente con ojos de lujuria,
con tus pezones inhiestos
hiriéndome la piel como puntas de lanza,
hundiendo la espada de mi miembro en el dulce de tu sexo,
bebiéndome tu aliento a cada beso,
recibiendo la vida de tus labios
cada vez que los unes a los míos.

Nuestros cuerpos se agitan con fiereza.
No podemos respirar,
pero no importa.
Es el regocijo de la experimentación de nuestros placeres,
el redescubrimiento de la carne,
el placer de formar una nueva especie híbrida
entre tu cuerpo y el mío.


Descubro tu rostro de placer bajo las frías aguas,
con los ojos entrecerrados,
pronunciando una plegaria sin palabras
con el brillo confuso de tus pupilas,
mientras siento que mi falo se convierte en un lanzallamas,
en un resuello de dragón,
lleno de fuego líquido
dispuesto a salir en cualquier momento,
en cualquier embestida,
directo a lo más profundo de tu ser.

Cuando estallo,
veo un sinfín de constelaciones
dibujarse sobre el cielo líquido que nos cubre
mientras una estela de burbujas de cristal,
brillantes como el mercurio,
asciende para perderse en ela eternidad,
ocultando en su interior las notas de nuestros aullidos,
de nuestros gritos de placer,
mientras siento tu vietre palpitar contra mi pelvis,
mientas toda mi entrepierna se estremece
a cada sacudida de mi gozo.

Jadeantes,
agotados,
extasiados,
salimos del agua al aire,
buscando la bocanada reparadora,
el ósculo salvador del mamífero.
Reímos entre toses mientras nos abrazamos
tratando de darnos algo más de calor,
mientras  nos aferramos con todas nuestras fuerzas,
náufragos en ese mar de pasión,
y nuestros besos sellan el placer de nuestros fluídos
con la delicadeza de este sentimiento que compartimos.


Lamo tu piel nervioso,
necesitado del alimento que exudan tus poros.
Me miras con una sonrisa deliciosa en los labios,
y una mirada que oculta mil enigmas
y una plegaria no atendida...

SYSYPHE - Sinking



© Copyright 2015 Javier LOBO.Todos los derechos reservados.

5 comentarios:

Mary Ann dijo...

Me encantó, como siempre, Javier.
He disfrutado como en la realidad de los preliminares, de los detalles, de esas miradas y esos gestos... Me fascinó el momento en que la penetraste... y el de derramarte en su interior... Y después... Ahhhh, después!! Siempre me gustan los "después". Éste fue sublime.
Gracias por otro nuevo momento mágico, Javier.

Isabel Miranda dijo...

Estuvo delicioso Javier. Un beso

Isabel Miranda dijo...

Estuvo delicioso Javier. Un beso

Isabel Miranda dijo...

Estuvo delicioso Javier. Un beso

soraya monforte dijo...

Cuando escucho las canciones elegidas para los poemas mientras leo me transporto y me sumerjo mas en el, dejando a mi imaginación volar. Es intenso, sensual y erótico con un después que siempre nos gusta tener. Gracias Javier

 

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