ESPUMA II

SALITRE

Retrocedo ante tus ojos
como un animal herido,
en una suerte de intimidación
ante tu presencia,
mientras te muestro la perla brillante
que pende de la punta de mi miembro,
la gota oscilante de mi esencia
con la que te atraigo hasta la cama.


Me tumbo,
mientras el cíclope sigiloso
alza su único ojo hacia el cielo,
mostrando las venas que lo recorren,
dejando que la lágrima de salitre que lo corona
resbale suavemente a lo largo de su piel,
haciéndome cosquillas en el escroto,
hasta perderse en el canal de mis nalgas.
Te acercas y me aprietas el falo,
ardiente y tenso
como la cuerda de un arco un instante antes de soltar su flecha,
haciendo surgir
una nueva gota de mí
entre tus dedos.


Ahora eres tú la que jadea,
la que anhela tenerme en ti,
la que ansía contemplar el estallido de mi verga
y el espectáculo de ver
cómo me derramo en cascada ante tus ojos,
mientras tiemblo ante ti,
con el corazón palpitante a punto de salir por mi boca,
queriendo hacer mil cosas con tu cuerpo,
descubrir nuevas formas de placer
sin atreverme a poner en marcha ninguna acción,
indeciso al no saber por dónde empezar.

Ahora quiero dominar yo,
y te indico cómo colocar tu cuerpo,
formando una rosa de los vientos,
mi Norte con tu Sur,
un instante antes de conectarnos,
mi verga en tu boca,
penetrándote bien profundo,
sintiendo tu lengua
coquetear con mi miembro mientras me muevo,
a la vez que tus dedos se hunden
en el sagrado túnel que guardas entre tus piernas,
agitándose con inquietud
en un movimiento rápido y nervioso,
lleno de ansiedad y lujuria.


Me agito en tu boca,
dándote de beber del elixir de mi esencia,
de mi fuente del divino placer,
estremecido por el gozo que me transmites con tus labios,
mientras el chapoteo de tu vulva
compone la música de fondo
con cuyo ritmo nos estremecemos.

Juegas con mi miembro en tu boca,
arañándome con tus dientes,
lamiendo mis heridas con tu lengua,
succionándome como un caramelo entre tus labios
hasta tus más abisales profundidades,
tomando de mí el alimento
que se niega a salir de mi escroto,
que no cesa de endurecerse y tensarse,
hasta que haces salir la primera gota
de la promesa de muchas,
hasta que lleno de salitre espumoso tu boca
y dejo escapar un gemido liberador de mis labios.

¡Oh, sí,
divino placer!

Ahora quiero más,
quiero que seamos las páginas de un libro,
portada y contraportada,
y que nuestros fluidos sean la tinta
con la que escribimos
cada reglón de la historia de esta pasión.

Tomas mi pluma en tu mano,
yo hundo mis dedos en tu tintero,
y así,
gemido a gemido,
estremecidos,
controlando el cuerpo del otro,
nos agitamos piel con piel,
jadeando hasta quedarnos roncos,
con las miradas fijas en nuestros ojos,
sin más lenguaje que el del sexo,
sin mayor entendimiento
que el de las sensaciones que nos recorren,
traspasándonos,
saltando de un cuerpo al otro
como una descarga eléctrica.


Y con el estallido de nuestros placeres
pierdo aún más la cabeza,
me dejo llevar por esta locura
y quiero más y más de ti,
de este placer salvaje,
de esta ducha de flujos que compartimos,
de esta palabra sin nombre
que sólo se puede escribir
con la pluma de mi verga
y el tintero de tu vulva,
en la conjunción de nuestros flujos
en el momento del éxtasis supremo.


DAVID BOWIE - Cat People

© Copyright 2014 Javier LOBO. Todos los derechos reservados.

2 comentarios:

Mary Ann dijo...

Impresionante, como siempre.
Gracias Javier.
Un beso

soraya monforte dijo...

Sin palabras.
Fantástico como siempre.
Gracias

 

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