DE LO PROHIBIDO III

LIBERADO

Con los ojos cerrados
y el último jadeo aún en los labios,
siento tu último beso imaginado,
separados por esa distancia real
que nos está matando.

Aún soy bestia domeñada,
sometida a tus deseos,
maniatado con cadenas de seda
para cumplir tus sueños,
tus requerimientos,
por ínfimos que puedan parecer,
esclavo de tus besos,
adicto a tu sexo.

No puedo sino ensoñar
el sabor de tu cuerpo en mi boca,
el delicioso rastro de tus labios en los míos,
y sentir una caricia
que no es tal
sobre la piel
me dispara los sentidos,
hace que vuelva a perder la cabeza,
y desear cada milímetro de tu exquisita piel,
canela en mi postre,
paladar hambriento presto a recibirte.



Me tiemblan los labios,
como el resto de mi ser,
pero muere la súplica en mi garganta,
esa petición indigna
en la que te rogaría que me desataras,
que la bestia que hay en mí
quiere volver a tomarte,
a colonizar el mapa de tu cuerpo,
a hundir el mástil de la bandera del placer
en las arenas de tu vulva
y asentarla en el cemento
de la esencia de mi carne de Eros
en tu espuma de Venus.

Pero me conoces mejor que yo mismo,
y sabes leer entre mis líneas,
reconociendo en cada recoveco de mi piel
un lenguaje de signos que no sé intepretar,
que sólo tú sabes leer,
y no tardar en desatarme,
en liberar mi lujuriosa furia
para que te arrastre conmigo
a nuevas cota de éxtasis.

Liberado,
me arrojo sobre ti
con el deseo rabioso de hacerte estremecer
de dentro a fuera de tu ser,
de derribar las murallas tras las que te ocultas
y tomarte por entero,
hacer que te estremezcas
y que los Cielos tiemblen
con el clamor de tus gemidos de placer,
como una nueva trompeta infernal
que anunciara el advenimiento
de un extático apocalipsis.


Y me hundo en tu carne,
como una bendita maldición,
como una súplica no atendida,
sintiendo cómo se me acelera el pulso
ante cada suspiro que emana de tus trémulos labios,
ante la visión del brillo rosado
de tu placer a flor de piel,
con la sinfonía de tus jadeos
en mis oídos,
con la visión del mar de tu espalda
ondulándose ante mis ojos.

Te tomo como mía
aunque no te tenga a mi lado,
te tomo como mía,
como conquistador liberado de sus cadenas opresoras,
te tomo con el placer de tomar
lo que más se anhela y no se puede,
te tomo con todos mis sentidos
hasta caer en la locura de tu placer.


Te miro a los ojos,
pero no me puedes ver,
pues el éxtasis ya te ha cegado,
tironeo de tus cabellos
para controlar tu desbocado corazón,
yegua salvaje sobre la pradera de mi miembro,
a la que deseo montar
a cada instante de mi existencia.


Te has convertido en mi brújula
en un viaje hacia un norte que no existe,
te has convertido en ángel de la guardia
de un profano ateo,
te has convertido en esencia de placer
de quien creyó que ya su fuente se había agotado
para aplacar su sed en este desierto.


"Dámelo",
me vuelves a pedir,
halcón cegado por la venda de tus propios párpados,
ansiosa de sentirme explotar otra vez entre tus piernas,
pero no quiero.

"Dámelo",
ruges como una leona,
ansiosa por el dolor que te quema las ingles,
por el insoportable calor
que la quemazón del deseo
genera en tus entrañas,
consumiéndolas y reduciéndolas a cenizas.

"Dámelo",
gimes suplicante,
pidiéndome que te regale mi momento,
mi placer,
mi estallido orgásmico
en el que crearé un nuevo universo entre nosotros,
pero te vuelvo a responder
con el mismo no.

Con el silencio.

Ahora decido yo
cuándo quiero perderme,
si quiero permanecer más tiempo
en esta dulce ceguera,
o si quiero embriagarme
en la droga dura de verte chillar y gemir de placer,
de retorcerte empalada en mi verga
por el sufrimiento de placeres extremos
que estás encontrando de mis manos.

Ese place
 me vuelve transido de ti...


Y sí,
ahora sí,
comulguemos juntos en este éxtasis,
perdamos la cabeza en esta profana comunión,
desposémonos en la unión de tu flujo y mi semen,
en el estallido que me hace temblar de pies a cabeza,
que de derrumba débil sobre ti,
mientras te quedas afónica
gritando mi nombre
en tu postrero estallido
del orgasmo de este momento.


Chilla mi nombre,
mientras mi cuerpo se relaja,
mientras mi miembro palpita en tu interior
derramando parte de mí en ti,
uniéndonos aún más,
aún sin tocarnos...



© Copyright 2014 Javier LOBO

2 comentarios:

RUTH adana dijo...

Guau guau guau muy sensual me encanta,gracias.

Mary Ann dijo...

Gracias por escribir así. Gracias por compartirlo. Gracias por hacerme vivirlo. Gracias. Besos <3

 

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