EL BESO DEL ASFALTO

EL BESO DEL ASFALTO

Mi cárcel
es una mandíbula de metal
que me aprisiona.
No hay aire,
la lengua mullida
me mantiene en su presa,
y lloro
de miedo
e indefensión.

El mundo aúlla a mi alrededor,
escupe miedo e ira y frustración,
pero yo me quiero ir de aquí,
necesito salir
y poder escapar
de este hórrido sueño,
de esta pesadilla infernal,
y dejar de repetirme
que esto acabará cuando despierte.

Veo las sombras
moverse por fuera de mi cárcel,
y les suplico que me rescaten
con lágrimas en los ojos,
que me duele el cuello
y los huesos,
y mi piel ya no hormiguea
siquiera.

No, ya no siento.

Si no siento, moriré.
Y no quiero morir.
No aquí dentro,
entre las mandíbulas
del dragón
que me retiene.

No así.

Veo manos
afanarse con los dientes
de la bestia,
arrancarlos sin herramientas,
doblar el metal a pulso,
con la fuerza del deber
y la desesperación.

Y no puedo
dejar de llorar.
Y no puedo
impedir
que mi corazón delator
se acelere
ante la perspectiva
de mi liberación.

¡Tanto ha sido
el miedo
que me ha atenazado...!



© Copyright 2014 Javier LOBO

1 comentarios:

Carles Alba Gris dijo...

Me gusta el surrealismo crudo de este poema. No sé decir exactamente por qué, pero tiene algo a la vez mágico y horrible, como los poemas de Lovecraft o las ilustraciones de Giger. No te conocía en este registro, y debo decir que me has sorprendido muy gratamente.

 

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