PERDÓNAME, MADRE

PERDÓNAME, MADRE

Perdóname,
madre,
por cuanto te voy a hacer sufrir.
Quise vivir deprisa,
quise correr más rápido que la vida,
y a caer fue lo único que aprendí.

Me busqué las peores compañías,
me enamoré de la más execrable de las mujeres,
y ahora esta pasión de odio y amor
me está consumiendo.

Me casé con ella,
madre,
a ciegas,
sin conocernos lo suficiente,
pero atraído a su cuerpo
por la hipnosis de sus efluvios a loto.
Me dio de fumar de sus labios,
se inyectó en mis venas
hasta corromper mi alma,
y ha tomado completamente
el control sobre mí.

Ya no tengo voluntad,
madre,
ya no tengo frenos ni límites,
más que los que ella desee para mí.
Cuanto más le doy,
más me exige,
y más me entrego,
sin importarme el daño
que os pueda hacer a todos,
os ame,
os odie,
o seáis simples desconocidos.

Robaré,
violaré,
amenazaré,
y mataré si hace falta
para darle lo que ella me pida,
pues es el precio de nuestra conjunción carnal.

Ni tus palabras ni tu amor me detendrán.
No dudaré en robarte el dinero
que con tantos esfuerzos ganas,
ni los ahorros para la vejez
con sacrificio guardado respetaré,
ni los recuerdos y las joyas
de tus ancestros olvidaré
y, ¡ay, madre!,
si me lo niegas,
no me cohibiré
en hacerte el peor de los daños,
en golpearte,
en arrastrarte,
en esconderme cobarde
tras la hoja de un cuchillo,
en amenazarte con arrebatarte
la vida que tú misma
me regalaste al nacer.

Y tú, pese a todo,
llorarás y perdonarás
a esta escoria que no mereció
crecer en tu vientre,
y me abrirás las puertas de tu casa,
me brindarás tu amor,
y comida caliente,
y una cama mullida
en la que poder soñar
que soy libre de este yugo.

Perdóname,
madre,
por todo el daño que te voy a hacer.

Porque me casé con la heroína,
madre,
y la muerte es el anillo de compromiso
que en mi dedo luzco.



© Copyright 2014 Javier LOBO

1 comentarios:

Angela Grigera dijo...

tremendo poema tan duro como la adicción que relatas y tan verdadero como lo q sucede con muchos adictos

 

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