LLORO

LLORO

Ven,
mi niño,
ven que te abrace,
que sienta tu cuerpecito cálido
contra mi pecho,
que tus manitas inocentes
jueguen con mi pelo,
que me deposites mil besos en la cara,
que disfrute de tu olor,
que me quite esta pena que llevo dentro.

Déjame que te vea
y sepa que todo va bien,
que no es tu carne la que sangra,
que no son tus lágrimas
las que expulsan el dolor
por la atrocidad vivida,
que no ha sido a ti a quien
el monstruo que persigo
ha arrebatado la inocencia.

Consuela a tu papi por sentirse mal,
porque no pudo hacer nada por aquel
que está tan indefenso como tú
y por el que sus padres no se preocuparon,
al que dejaron abandonado a su suerte
por la locura de un degenerado,
al que desterraron de su amor.

Perdóname,
porque necesito que tú,
pequeñito y tierno,
dulce e inocente,
mi niño,
me perdones,
porque me siento mal
por una culpa que no es mía,
por un daño que yo no he hecho,
pero del que soy encargado
de eliminar el entuerto,
pero que nunca podré restañar.



© Copyright 2014 Javier LOBO

1 comentarios:

Carles Alba Gris dijo...

Qué bonito y qué triste. Y qué bonito. No quitaría ni añadiría nada. Qué facilidad para desnudar tu corazón, para compartir con todos nosotros lo que sientes. No sé qué más decir: me ha emocionado.

 

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